Realidad de los cuentos infantiles

Cuentos “fabulosos”, verdades ocultas.

Por Mari Martínez Acevedo.

             Después de observar, leer, escuchar y crecer en un entorno lleno de cuentos “fabulosos” que invaden la televisión y la computadora de la familia, en el presente post trato de exponer las características y el mensaje que transmite tanto para las niñas como para las niñas, que de alguna manera educan, y generan pautas de comportamiento dentro de nuestra sociedad.

¿Qué características tienen las mujeres que presentan estos cuentos?

Las características en líneas generales de las heroínas Disney y sus derivados son: castidad, sumisión, renuncia a sus ideales o sueños, aceptación de vivir a la sombra porque el fin último es tener un príncipe azul.

Si puedes ver el cuento de Carlota (https://www.youtube.com/watch?v=tLQYQhiMI4A), observaras que son mujeres rosadas en un mundo rosado, se visualiza “Las buenas virtudes” como las mencionadas en el párrafo anterior sobre la dignidad e identidad de las mujeres.

Por lo anterior, Muchas niñas crecen dudando de sí mismas, sintiéndose feas o menos aptas para tener una pareja (una pareja igual de estereotipada), peor aun dudan mucho a la hora de enfrentarse a los verdaderos problemas de la vida: educarse, prepararse, lidiar con un emprendimiento, despertar su creatividad en función de crecer ellas mismas y sus comunidades. Como se ve, los cuentos estereotipados reducen el problema de la vida a casarse y tener al príncipe azul, olvidando lo que realmente importa.

¿Qué características tienen los hombres que presentan estos cuentos?

Aunque se trata de matizarlos como seres comprensivos tienen adosadas todas las características patriarcales: dominantes, protectores no porque quieran a la pareja sino porque deben de serlo, saben todo y de forma sutil anulan a la mujer poco a poco, tienen dinero como extensión de su falocentrismo, entre otros.

El típico príncipe azul le gustan las chicas en situación de vulnerabilidad, por ejemplo, llega en el momento en que una chica esta en coma y la besa, otro aparece salvándola en los momentos mas decisivos, en fin se trata de hacer que demuestren de cualquier forma que ellos son los hombres, los que deben saber hacer todo y sobre todo los que protejan a la mujer porque “ella no puede hacerlo sola”

En ese afán destruyen a otras personas, porque se imponen por la fuerza si es necesario, terminan teniendo varias relaciones de pareja porque a todas hay que demostrarles que hay alguien que las protege además hay que demostrar a los otros hombres que él si puede tener varias mujeres porque así cumple el estereotipo de macho. La vida misma pasará la factura en forma de enfermedades u otras consecuencias como vivir una vida vacía y opaca sin ningún sueño.

¿Qué podemos hacer?

Parte del problema radica en la poca cultura de lectura que predomina, si bien Disney es una empresa que no va a parar de hacer ese tipo de cine y que para cuando cambie será muy tarde, es deber nuestro como docentes, capacitadores, líderes de Organizaciones No Gubernamentales, o en la función de padres y madres de familia el de orientar a la niñez.

Los cuentos originalmente no eran para niños y en versiones anteriores de Caperucita Roja esta es obligada comer carne humana, ante lo cual Charles Perrault matizó un poco pero igual termina en una carnicería. Debemos leer, primero para elegir el cuento adecuado, buscar los cuentos originales pero no olvidando que debemos guiar.

Clarissa Pinkola Estés nos recuerda que “los cuentos están repletos de instrucciones que nos Guían en medio de las complejidades de la vida. Los cuentos engendran emociones, preguntas, anhelos y comprensiones que hacen aflorar espontáneamente a la Mujer Salvaje” (Pinkola Estés, 2017), y te pregunto a ti; ¿tomas la tarea de orientar y guiar? a los y las jóvenes que te rodean, y que han sido marcadas con los cuentos.

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